El robo del fuego

Publicado por Achi el June 30th, 2009 bajo Uncategorized
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Leyenda Azteca sobre la aparicion del uso del fuego.

Hace mucho tiempo, no se conocía el fuego, y los hombres debían comer sus alimentos crudos.
Los Tabaosimoa, los Ancianos, se reunieron y discutieron sobre la manera de obtener alguna cosa que les procuraría el calor y les permitiría cocer sus alimentos.
Ayunaron y discutieron… y vieron pasar por encima de sus cabezas una bola de fuego que se sumergió en el mar pero que ellos no pudieron alcanzar.
Entonces, fatigados, los Ancianos reunieron personas y animales para preguntarles si alguno de ellos podía aportarles el fuego.
Un hombre propuso traer un rayo de sol a condición de que sean cinco para ir al lugar donde salía el sol. Los Tabaosimoa aprobaron la proposición y pidieron que los cinco hombres se dirigieran hacia el oriente mientras que ellos, llenos de esperanza, continuarían suplicando y ayunando.
Los cinco partieron y llegaron a la montaña donde nacía el fuego.

Esperaron la llegada del día y se dieron cuenta que el fuego nacía sobre otra montaña, más alejada. Retomaron entonces su camino.
Llegados a la montaña, en un nuevo amanecer, vieron el fuego nacer sobre una tercera montaña, aún más alejada. Prosiguieron así hasta la cuarta, después la quinta montaña donde, desalentados, decidieron regresar, tristes y fatigados.
Contaron esto a los Ancianos quienes pensaron que jamás podrían alcanzar el Sol. Los Tabaosimoa les agradecieron y se volvieron a poner a reflexionar sobre lo que podrían hacer.

Es entonces que apareció Yaushu, un Tlacuache sabio, y él les relató un viaje que había hecho hacia el oriente. Había percibido una luz lejana y quiso verificar lo que era. Se puso a marchar durante noches y días, durmiendo y comiendo apenas.
La noche del quinto día pudo ver que en la entrada de una gruta ardía un fuego de madera de donde se elevaban grandes llamas y un torbellino de chispas.
Sentado sobre un banco un hombre viejo miraba el fuego. Era grande y llevaba un taparrabo de piel, los cabellos blancos y los ojos horriblemente brillantes. De tanto en tanto alimentaba esta "rueda" de luz con leños.
El Tlacuache contó cómo él permaneció escondido detrás de un árbol y que, espantado, él hizo marcha atrás con precaución. Se dio cuenta que se trataba de alguna cosa caliente y peligrosa.

Cuando él hubo acabado su relato, los Tabaosimoa pidieron a Yaushu si él podía volver y traerles un poquito. El Tlacuache aceptó, pero los Ancianos y su gente debían ayunar y orar a los dioses haciendo ofrendas. Ellos consintieron pero le amenazaron de muerte si éste los engañaba. Yaushu sonrió sin decir una palabra.
Los Tabaosimoa ayunaron durante cinco días y llenaron cinco sacos de pinole que dieron al Tlacuache. Yaushu les anunció que estaría de regreso en otros cinco días; debían esperarlo despiertos hasta medianoche y si él moría, les recomendó de no lamentarse por él.

Portando su pinole, él llegó al lugar donde el viejo hombre contemplaba el fuego.
Yaushu lo saludó y fue solamente a la segunda vez que él obtuvo una respuesta. El viejo le preguntó lo que hacía tan tarde en ese lugar.
Yaushu respondió que era el emisario de Tabaosimoa y que buscaba agua sagrada para ellos. Estaba muy fatigado y preguntó si podía dormir antes de retomar su camino la mañana siguiente.
Debió suplicarle mucho pero al fin el viejo le permitió quedarse a condición de que no toque nada. Yaushu se sentó cerca del fuego e invitó al viejo a compartir su pinole.
Este vertió un poco sobre el leño, tiró algunas gotas por encima de su hombro, después bebió el resto. El viejo le agradeció y se durmió.

Mientras que Yaushu lo escuchaba roncar, pensaba la manera de robar el fuego.
Se levantó rápidamente, tomó una brasa con su cola y se alejó. Había hecho un buen pedazo del camino cuando sintió que una borrasca venía sobre él y vio, frente a él, al viejo encolerizado.

Él lo reprendió por tocar y robar una cosa que no le pertenecía; lo mataría.
Inmediatamente él tomó a Yaushu para quitarle el tizón pero aunque éste lo quemaba no lo soltaba. El viejo lo pisoteaba, le trituraba los huesos, lo sacudía y lo balanceaba.
Seguro de haberlo matado, se vuelve a vigilar el fuego. Yaushu rodó, rodó y rodó… envuelto en sangre y fuego; llegó así delante de los Tabaosimoa que estaban orando.

Moribundo les dio el tizón. Los Ancianos encendieron los leños.
El Tlacuache fue nombrado "héroe Yaushu".
Lo vemos aún hoy marchar penosamente por los caminos con su cola pelada.

Tlacuache: Mamífero arborícola.
Pinole: Bebida alcohólica a base de maíz.

Fuente: http://www.americas-fr.com/es/civilizaciones/leyendas/robo-fuego.html

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Puerto Rico: La capilla del Cristo

Publicado por Achi el June 15th, 2009 bajo Otras leyendas
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Leyenda de Puerto Rico

Cuenta la leyenda que la Capilla del Cristo se erigió para honrar un milagro.

Dice la leyenda, que alrededor del año 1750 aproximadamente, se había efectuado una carrera de caballos a lo largo de la calle Del Cristo.

Uno de los participantes no pudo detener su caballo y se cayó por el precipicio.

Don Tomas Mateo Prats, que era el secretario de gobierno para aquel entonces, invocó al Santo Cristo de la Salud y que el joven que cayó por el precipicio se salvó. Por agradecimiento al Santo Cristo de la Salud, Don Tomas Mateo Prats ordenó construir la Capilla.

La verdad, no es esa.

Estudios recientes hechos por Don Adolfo de Hostos confirman que el joven que cayó por el acantilado, sí murió. Y que Don Tomas Mateo Prats ordenó erigir la Capilla para evitar tragedias futuras.

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Cerro Coatepec tierra de dioses y leyendas

Publicado por Achi el June 10th, 2009 bajo leyendas mexicanas
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Por Ángel Trejo

Ixtapaluca, Estado de México.- Coatepec es un cerro que debe su nombre a una serpiente, pero no a cualquier serpiente sino a una que estaba “cubierta con plumas verdes”, que muchos años atrás, en la época prehispánica, habitó en una cueva del cerro de Cuatlapanca (cabeza partida) y cuando se mudó a otra montaña dejó grabadas las huellas de sus pies y manos en las rocas de su antigua casa.

Estas señales, de tonalidad blanca, quedaron grabadas sin que se sepa aún con qué tipo de pintura (mineral o vegetal) fueron realizadas, ni en qué periodo se ejecutaron, dando margen a la especulación popular que las vincula también con otros tipos fantásticos o divinos, como el dios mesoamericano del viento Quetzalcóatl, venerado aquí desde hace más de mil años por su provisión del maíz al hombre.

De acuerdo con la leyenda contada por tlenamacas -sacerdotes chichimecas que se autosacrificaban pinchándose las orejas con puntas de obsidiana- la serpiente emplumada se alejó del Cuatlapanca dando “grandes voces, silbidos y aullidos de día y noche, poniendo grande espanto y admiración, transformándose después en un ídolo de piedra a manera de persona portando un bordón en la mano”.

Adosada a este mito, de nítida vigencia en la población de Coatepec, supervive la creencia de que este “cerro de la culebra” –traducción del topónimo náhuatl- pudo ser el lugar del nacimiento del dios solar mexica Huitzilopochtli, el cual habría sido parido por Coatlicue entre las dos colinas del Cuatlapanca, el cual se habría partido en dos al nacer la terrible divinidad azteca.

Aunque fuera de la ruta codificada por los propios aztecas, que ubicaban el natalicio de Huitzilopochtli entre Tula y Huichapan, los coatepeños de Ixtapaluca se aferran a su propia versión apoyados en otro dato geológico: las dos cabezas fragmentadas del Cuatlapanca están dedicadas a Huitzilopochtli y a Tláloc (Tonaltepec), como los altares del Templo Mayor de Tenochtitlán.

En el cerro dedicado al dios Tláloc, la otra gran divinidad mesoamericana de especial arraigo en esta región –Coatepec está asentado en la faldas del monte Tláloc y a 10 kilómetros de Coatlinchán, lugar donde fue esculpido el monolito que se exhibe en el Museo Nacional de Antropología desde 1969- solía vivir un águila cazadora de serpientes, de la misma variedad de la que figura en el Escudo Nacional.

Estas coincidencias, la veteranía del pueblo (fue fundado en 1164 por huestes del rey Xólotl) y los recuerdos de la gente grande –”los abuelos de los abuelos”-, permiten colegir la existencia de un pasado de Coatepec muy cercano a la creación de los reinos tolteca, chichimeca, acolhua (Texcoco, al que perteneció) y a los aztecas, al que sus pobladores tributaron pulque y labores de cantería.

Entre las muchas otras leyendas aún recordadas por los coatepeños –la asociación civil Cerro y Culebra que encabezan los hermanos Alfredo y Víctor Mecalco- figura la de Apolonio Rivera alias El Tigre de Coatepec, un raro especímen de bandido popular que robaba, solo y sin banda, a los grandes hacendados porfirianos de la región.

“Fue famoso porque se agarró de encargo a los propietarios de las haciendas de Xoquiapan (Íñigo Noriega), del Olivar (Antonio Zamora), Acuautla y Coxtitlán), los asaltaba cada que quería y porque terminó su vida en una celda de la guarnición militar del Palacio Nacional, al que fue confinado por el propio general-presidente Díaz una vez que la rural logró agarrarlo”.

“El gobierno federal tuvo la atención de avisar de su fallecimiento al municipio de Ixtapaluca, su cadáver fue rescatado del Palacio Nacional por el delegado municipal de Coatepec Mariano Miranda y Apolonio está sepultado en el panteón de Coatepec, donde todavía existe su lápida”, comentó don Alfredo Mecalco.

Coatepec, camino de paso del Camino Real de México-Puebla-Veracruz, de conexión inmediata con Chalco y Texcoco, está a unos cuantos kilómetros de la Sierra Nevada formada por los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl y del legendario paso de Río Frío, donde una partida de asaltantes se hizo célebre en la primera mitad del siglo XIX. Este lugar está al pie de los montes Tláloc, Papayo e Iztaccíhuatl.

Los bandidos de Río Frío, se cuenta en Coatepec, se ocultaban en la Cañada de Tecalco, que une a esta población con el vallecito de Río Frío en un paisaje umbroso y misterioso por la abundancia de bosques. “En cuevas donde se ocultaban los ladrones suelen encontrarse ropas lujosas del siglo antepasado, monedas de oro y plata y restos de pesebres”, dice don Alfredo, en referencia al reciente hallazgo de un lugareño de Coatepec.

Una de las leyendas más bellas del pueblo está vinculada a la patrona Virgen del Rosario: “Había una viejecita –cuenta Mecalco- que soñaba con una escultura de la Virgen y nunca había logrado que ningún cantero de la región (Ayotla, Chimalhuacán) la hiciera como ella deseaba verla. Pero ocurrió que un día se presentaron en su casa dos jóvenes escultores…”.

“Eran de buen porte e incluso bellos, y como única condición para hacerle la escultura le pidieron una jícara de agua y dos velas. Pasaron dos días encerrados sin que nada le solicitaran para comer y beber. Intrigada, al tercer abrió el cuarto y se encontró con la imagen en piedra que ella siempre había soñado, pero no halló por ningún lado a los escultores”.

“La gente de entonces y de ahora –comentó el dirigente de Cerro y Culebra- siempre ha creído que esos escultores eran dos ángeles”.

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Leyenda del flechador del sol

Publicado por Achi el June 3rd, 2009 bajo leyendas mexicanas
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En la nación Mixteca, existe la leyenda de un héroe mixteco llamado Tzauindanda, (también conocido como Yacoñooy o Mixtecatl), quien demostró que la fuerza de la voluntad y el amor a su patria hizo posible que pudiera librar la batalla más difícil y con ello vencer al enemigo más fuerte que cualquiera pudiera tener. Esta héroe es mejor conocido como “EL Flechador del Sol”.

Eran dos árboles gigantes que existían en el fondo de una misteriosa cueva en tierras de Apoala, que llegaron a amarse tanto, que entrelazaron, sus ramas y unieron sus raíces, de este fantástico amor, nació el primer hombre y la primera mujer Mixtecos. Con el tiempo, aquellos seres tuvieron hijos y os hijos de los hijos fundaron la ciudad de Achiutla, lugar donde nació Tzauindanda. La población de Achiutla creció tanto que ya no cabían, entonces Tzauindanda decidió salir a conquistar las tierras que necesitaba su pueblo para asentarse, así que tomó su arco y flechas y partió una mañana, dispuesto a disputárselas a quien fuera.

Por días, no descansó un solo instante hasta que llegó a una vasta y deshabitada extensión en donde no halló nada que estorbara su paso, sólo el sol brillaba esplendoroso como dueño y señor de aquellas tierras; tierras que Tzauindanda codició para él por frescas y hermosas.

Tzauindanda alzó la vista, no había una sola nube que le quitara el sol; después de un rato sediento y cansado, sentía los rayos del sol como cuchillos, como flechas que se clavaban en cada parte descubierta de su piel. Entonces comprendió: ¡El Sol era el señor de aquellas tierras!, por lo que levantó su arco y lanzó muchas de sus flechas contra el sol.

Por fin al atardecer se dio cuenta de que el sol se había debilitado, ya no herían sus rayos con la misma fuerza y el cielo tenía un ligero tinte rojo. Poco a poco el sol empezó a caer y el cielo se puso más y más rojo, hasta que por fin cayó tras los montañas , el cielo estaba teñido con la sangre del sol, indicaba donde había caído vencido el poderoso señor; ¡Tzauindanda, lo había derrotado!; de ahí, nuestro eslogan que dice: “lo Imposible, es Posible”.

La figura del Flechador del Sol, es el símbolo del IDM, Significa que nada es imposible cuando se tiene la determinación de cambiar. El héroe de Tilantongo, como dice la leyenda, se enfrentó al sol en desigual combate, hasta que una de sus flechas dio en el blanco y el sol, herido, cayó rendido hacia el abismo de la noche.

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Leyenda del diluvio

Publicado por Achi el May 16th, 2009 bajo leyendas mexicanas
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Mito mexicano que cuenta como los dioses ordenaron lluvia en castigo al mal comportamiento del hombre. Estos para conciliarse con los dioses debieron hacer algo…

Se dice que muchos, muchos años antes de la llegada de los españoles a nuestra tierra, sucedió lo que les voy a contar: Había llovido mucho en aquel año y continuaba lloviendo desde la mañana hasta la noche, sin que un rayo de sol ni de luna que iluminará los campos. Las lindas estrellas se habían ocultado quizá para siempre, y los pájaros escondidos en sus nidos piaban tristemente, cubriendo con sus alitas empapadas a los bebés pajaritos; así, las madres cuidan de sus hijos temblorosos de frío. Lloraban las madres y se aterrorizaban los niños porque veían caer el cielo torrentes de agua en forma de grandes culebras que azotaban los campos, destruían los sembrados, anegaban las ciudades, como enormes gigantes heridos, y el hogar tolteca corría peligro. Así estaba aquel país de antepasados en los día del diluvio.

¿Por qué el cielo se mostraba tan severo con los hombres?

¡Ah! Porque habían faltado a su deber, no eran trabajadores, ni adoraban a sus dioses, ni eran respetuosos con los otros hombres, sus hermanos. Entonces los hombres pensaron hacer algo para salvar a la familia. Construyeron una gran pirámide como montaña de ladrillo y cemento especial, que llamaron Tolan Cholatan, alta, hasta el cielo, para escapar de la inundación. Ahí elevaron un altar a Tlaloc, el dios de las lluvias, y a Quetzalcóatl, el dios del viento; y subieron a sus familias por las grandes escalinatas de piedra hasta llegar a la cumbre… el dios de las aguas, compadecido de los hombres al ver su actividad y unión en el trabajo, hizo cesar el diluvió, y la aflicción del pueblo terminó.

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Mito griego Perseo y la Medusa

Publicado por Achi el May 13th, 2009 bajo Leyendas griegas
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Mitos Griegos: Historia de la gran victoria de Perseo sobre el monstruo Medusa utilizando un espejo.

Había una vez un monstruo con figura de mujer, llamado Medusa. Que vivía en lo alto de una roca, junto al mar. Sus cabellos eran serpientes vivas, y todos aquellos que la miraban quedaba convertidos en piedra. Muchos habían intentado matarla, y muchos habían perecido en el intento. Habían tantas estatuas de piedra alrededor del peñasco donde vivía la medusa… Un joven llamado Perseo decidió acabar con ella. Sus amigos querían disuadirlo.
- Ya saber lo que ha pasado con todos los que quisieron luchar contra ella le decían.
Pero él contestaba:
- Yo tengo mis planes.
Perseo subió hasta la roca, y cuando apareció el horrible monstruo, en vez de mirarlo y empujar la espada, sacó un espejo. La Medusa al verse en él, quedó convertida inmediatamente en estatua de piedra. Desde entonces los marineros contaban la hazaña de Perseo cada vez que sus naves pasaba junto a la roca de la Medusa.

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El flechador del cielo

Publicado por Achi el May 9th, 2009 bajo leyendas mexicanas
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Historia de Moctezuma Ilhuicamina, guerrero, se lo llamo el flechador del cielo por su valentia e incomparable punteria usando el arco y la flecha. Se dice que sus flechas impactaban y herian a los astros.

Introduccion: Pocas tradiciones pueden evocarse que sean tan bellas como ésta y que tanto se presten a la interpretación artística, fundándose en el nombre de un emperador azteca aguerrido y joven, que dejó en la trayectoria de las flechas que disparaba una estela de leyendas gráficamente poéticas.

Reseña: Ese nombre fue el de Moctezuma Ilhuicamina, sucesor de Izcoatl en el trono de México, en pleno apogeo del imperio de los mexicas. No hay que confundir a este rey y emperador con el otro Moctezuma, el último, que llevaba el apelativo de xocoyotzin, esto es, xocoyotito o último, y también se le conocía por Moctezuma segundo. No: Moctezuma el primero era Moctezuma Ilhuicamina, y este nombre quería decir en azteca Flechador del Cielo. (De ihuícatl, cielo y mina, flecha.

Y lo llamaron así los dignatarios del imperio y los jóvenes guerreros y sacerdotes que le rodeaban porque, según ellos decían, era tal su puntería con las flechas y tan potente la fuerza de su arco en sus ágiles y fuertes brazos, que por las noches se ejercitaba en disparar flechazos a las estrellas y daba en el blanco, habiendo quien contara haber visto caer astros heridos por el dardo del flechador, del Flechador del cielo!.

Fue Moctezuma Ilhuicamina el que dio lugar a muchas creaciones estéticas, con la peregrina ocurrencia de flechar a los astros y la leyenda que sobre tal hazaña tejieron sus contemporáneos y camaradas de guerra, cuando era príncipe de la dinastía de Izcoatl. Y también fue por eso por lo que le eligieron para gobernar el imperio, precisamente cuando los de Acolhuacán celebraban las exequias del fallecido emperador rival, Izcoatl que, aunque enemigo estratégico, por ser rey de México, había ayudado a Netzahualcoyótl a recobrar el trono que le arrebatara Maxtla. menazaban los chalcas a los tenochas recién proclamado Moctezuma candidato a emperador. Al saberlo Ilhuicamina, organizó su ejército y se fue sobre Chalco, trabándose fuertes batallas, hasta que los chalcas propusieron una tregua para celebrar las fiestas en honor de Camaxtli, al que consideraban divino.

Reanudados los combates, Ilhuicamina derribó a nacanazos a doscientos veinticinco enemigos y, por lo que hacía a sus flechazos a distancia, se dijo que sus saetas eran como rayos que fulminaban. Venció a los chalcas, trayendo a Tenochtitlán subido número de prisioneros que sacrificar en honor de Huitzilopochtli, y durante esos sacrificios se llevó a cabo su coronación, una de las más fastuosas de aquellos tiempos. a historia anota que Ilhuicamina abusó del sacrificio de prisioneros, irritando con ello a los dioses, que desencadenaron una serie de tormentas sobre la ciudad lacustre, habiendo llegado el agua de las lluvias hasta lo más alto de los teocalis. Moctezuma el bravo, llevado en andas por sus adeptos, tan valientes como él, como el agua casi al cuello, para conjurar las tempestades, cosa que se logró. El Flechador del cielo no temía ni a los elementos… Por eso se atrevía, por las noches, a apuntar sus flechas a los luceros de Dios…

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La obsidiana

Publicado por Achi el April 30th, 2009 bajo leyendas mexicanas
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Leyenda mexicana que relata porque se le dio el nombre “obsidiana” a esta roca de origen volcanico.

Reseña: La obsidiana es una roca o mineral de origen volcanico compuesta por silicatos alumínicos y oxidos sílicos. Sus usos varian entre objetos de ornato como espejos, figuras que imitan modelos prehispánicos, formas de animales y muchas más. También se utiliza como adorno en construcciones de pisos y paredes y hasta en plazas de ciudades.En un pasado remoto se fabricaban puntas de flechas y lanzas.

Cuenta la leyenda mexicana que en los tiempos de los indígenas, cuando la vida era muy difícil y el hombre tenía que luchar contra inmensas bestias salvajes para poder alimentarse, ocurrió un acontecimiento que cambió la vida de esa comunidad. En cierta ocasión salieron los hombres de ese gremio a cazar un gran mamut para el abastecimiento de varios días; mientras las mujeres y los niños se quedaban en la cueva en compañía de los ancianos.

Esas cacerías llegaban a durar varios días por lo que los ancianos tenían la obligación de cuidar a las mujeres y niños, pero como no tenían armas para defenderse buscaron por toda la cueva algo que les ayudara a defenderse del ataque de unas hienas.

De pronto Obsid el pequeño hijo del más valiente guerrero se percató de una piedra negra y filosa que estaba en el suelo; la tomó y la amarró a un palo que tomó de entre escombros, lo lanzó con gran fuerza y enorme fue la sorpresa de todos al darse cuenta que se desplumaba una hiena mientras las demás salieron huyendo.

El ingenio y creatividad de Obsid lo llevaron a recibir los honores de la tribu, fue nombrado guerrero de la aldea y en su honor le llamaron a aquella piedra “Obsidiana”, siendo ésta utilizada posteriormente para la elaboración de instrumentos de caza.

En el Pico de Orizaba, sobre el flanco oeste se localizó una superficie que mostraba restos de Obsidiana; también existían minas de Obsidiana al norte del Pico de Orizaba de los mineros prehispánicos; un grupo de montañesas descubrieron fragmentos de obsidiana; en el sitio arqueológico de El Solitario se encontraron grandes cantidades de obsidiana, el material corresponde al Posclásico Temprano (850-1,250 dne); Amacuilecatl es un sitio asentado en el húmedo cráter a 4,320m en el flanco oriental de la montaña denominado Valle de Mirapuebla se encontraron dos fragmentos de Obsidiana prismática a diferentes niveles; etc.

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Hercules y el leon - Mito Griego

Publicado por Achi el April 27th, 2009 bajo Leyendas griegas
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Mito griego que nos relata la victoria de Hercules sobre un poderoso Leon casi invencible.

Hace mucho tiempo en una región llamada Nemea, existió un león muy feroz. Otros animales huían al verle, y todos los habitantes de los alrededores estaban asustados: creían que ese terrible león había bajado de la luna y que era inmortal. Lo cierto era que ante el temor de todos, la fiera hacía cada vez más destrozos.

También por aquellos lugares vivía Hércules, un gigante notable por su enorme, quien, al enterarse de los estragos realizados por el león, se dirigió al bosque en su búsqueda.
Después de mucho caminar logró verlo, y ocultándose para no ser descubierto por la bestia, le disparó una flecha. Grande fue su sorpresa al ver que rebotaban en la durísima piel del león, y mas creció su asombro al descubrir que los mismo sucedía con las demás flechas que le disparaban.

El león, ya furiosos, se lanzo sobre Hércules, pero éste le dio un golpe tan terrible con su famosa maza, que el animal cayo al suelo aturdido, y antes de que pudiera levantarse lo cogió entre sus brazos y comenzó a apretarle el cuello hasta que los ahorco.

Cuando fue a quitarle al piel, se dio cuenta de que no podía atravesarla con su espada y tuvo que arrancarla con las mismas garras de la fiera y al ver que la piel de aquel león era tan dura se hizo con ella, una vez curtida, una coraza para protegerse en los combates.

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Tepoztecatl, la obsidiana y la serpiente

Publicado por Achi el April 24th, 2009 bajo leyendas mexicanas
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Leyenda mexicana sobre Tepoztecatl y su aventura adentro de la panza de una gran serpiente.

Reseña: La obsidiana es una roca o mineral de origen volcanico compuesta por silicatos alumínicos y oxidos sílicos. Sus usos varian entre objetos de ornato como espejos, figuras que imitan modelos prehispánicos, formas de animales y muchas más. También se utiliza como adorno en construcciones de pisos y paredes y hasta en plazas de ciudades.En un pasado remoto se fabricaban puntas de flechas y lanzas.

Un niño llamado Tepoztécatl, creció muy inquieto, pero respetuoso de los ancianos que lo adoptaron, un día los Tepiles (mandatarios del pueblo) anunciaron al padre que debido a su edad debía ser sacrificado al monstruo de Xochicalco, al que alimentaban sacrificando ancianos;

Tepoztécatl se ofreció a acudir al sacrificio en lugar de su padre. Salió rumbo a Xochicalco, y en el camino fue juntando Aiztli (Obsidianas) pequeños pedazos filosos de Obsidiana que iba guardando en su morral. Llegando a Xochicalco se presento ante Mazacuatl, la enorme serpiente que de inmediato lo devoró, dentro del monstruo, Tepoztécatl sacó los Aiztli (Obsidianas) y con ellos desgarró las entrañas del monstruo que en medio de convulsiones murió.

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