Leyendas urbanas sobre la banda mexicana de los Ws

Publicado por Achi el July 19th, 2010 bajo Uncategorized
 •  No Comments

Introduccion:

A principios de los años 80’s, en los barrios tapatíos de Pensador Mexicano, surgió una camada una elite de jóvenes rockeros con ambición, recién había pasado la etapa hippie, el psicodélico, el metal inglés, comenzaron los 80’s, y con ellos traían bajo el brazo a los famosos Ws.
Aquellos años, estos jóvenes banderos rebeldes del rock, eran unos maestros, casi casi unos magos en eso del rock, incluso se los llego a llamar Brujos ó Alquimistas, porque hipnotizaban a la gente con su buen manejo del instrumento que manejaban;
Conscientes de ello y de la creciente fama que llegaban a tener en ese tiempo, en aquellas cantinas, bares, discos donde se presentaban entre otros lugares, decidieron que tenían que cambiar su nombre por algo más llamativo, a la antigua manera del rock.

Pensaron ponerse, Brujo y su nombre, pero se oiría muy mal. Así que pensaron en traducirlo al inglés (creando así más fama), llamándose Witch o Witchess. Pero surgía un nuevo problema, no todos podían llamarse Witch o Witchess;
Pero se lo cambiarían nuevamente adoptando un nombre Americano para sus nombres de pila y así nacieron en 1981 los Ws;

Jorge Salcedo = George Ws
José Salcedo = Joss Ws
Carlos Salcedo = Charly Ws
Humberto Salcedo = Bett Ws.

De esa manera sus bandas, Zteeleers (George), Backyards (Joss), Serpientes (Bett), Ojos Diamante (Charly), empezarían una nueva época en el llamado Rock de Barrio Mexicano.
Aquella creciente fama populachera y callejera, crearía mitos, leyendas, supersticiones y demás cosas, Comenzó la verdadera leyenda.

Leyendas y mitos urbanos:

Se dice que su propia madre lanzo una maldición, cuando se enteró que sus hijos formaban parte de una banda de música Folk, y Rock & Roll, se dice que dijo que si a los 25 años no dejaban sus ondas hippie, los iba a mandar arrestar a la milicia. Esa es la versión oficial de aquella familia.
Más sin embargo la versión popular cuenta, que la misma madre de los Ws, cansada de sus borracheras y con ellas aguantar la resaca, de la entrada y salida de mujeres por su casa y del ruido de los instrumentos en la casa, acudió con una "bruja" la cual le explico lo que pasaba con ellos;
La bruja dijo que la letra W era el significado de poder a juntar dos "V" daba por resultado una VV… La S viene de su apeido de pila, lo cual lo tradujo como una hermandad más allá de su misma hermandad de sangre;
Le dijo que cada 25 dentro de los meses de Marzo, Abril y Mayo, debería hacer una oración en el medio de su casa, la 3er luna llena de cada año perecerían el ímpetu y la valentía de la hermandad.

el 28 de Marzo de 1983 pereció Joss Ws (23 años)
el 17 de Marzo 1984 pereció George Ws (24 años)
el 26 de Marzo 1986 pereció Bett Ws (24 años)
el 3 de Marzo de 1988 pereció Charly Ws (22
años).

Fechas en las cuales fueron luna llena.
Nada casual.

Otros cuantos cuentan que simplemente se hartaron de seguir con su vida, que encontraron un buen trabajo y que simplemente siguieron su vida. Algunos afirman haber platicado con ellos 2 horas después que se dictara su muerte.

Lo mismo que afirma Marcos Ramírez, vecino de ellos en la calle Pensador Mexicano.
"Yo platique con George (Ws) dos horas después que supuestamente haya muerto, se me hizo raro,  porque lo vi sin maquillaje y normal me dijo que estaba pensando en dejar la música, recibió una llamada en su casa y se retiró, no lo volví a ver jamás"

Gloria Betsabe Ordoñez, afirmo en 1990 antes de morir, que ella vio a Joss (Ws) y George (Ws) en un taller mecánico arreglando un Mustang color verde pistache.
Los vio por un segundo y sus ojos casi no lo podía creer; "Es la clase de impresión que sientes, cuando reconoces alguien". Le comentaba a la madre de los Ws "doña Lupe" como la conocían todos.
Gloria murió 4 días despues de confesarle esto a "doña lupe", el 11 de Marzo de 1990, luna llena también. Nadie sabe que es lo que tiene a los Ws de cabeza. La década de los 80's fue marcada en la escena rockera del barrio de Pensador Mexicano por la muerte de los Ws. Arraso con todo. Los Zteeleers, Los Backyards, los Serpientes y Ojos Diamante, quedaron sin Ws, y sin sus lideres natos.
¿Maldición? ¿Hartazgo? ¿Madurez?
Juzguelo ud mismo, lo verdadero es, no hablar de los Ws en casa de doña lupe, no vaya ser que una luna llena se los lleve.

Datos curiosos:
Los Ws, antes de su "muerte" siempre veian algo verde, Joss Ws, escribio en su diario:
"Me levanto y esta ahi, despierto y aun esta ahi, me visto y sigue ahi, el verde, mi confusion".
Los ultimos dias de los Ws, marcados por el color verde como aviso de que estaban próximos a dejar este mundo, no lo creo, no creo siquiera que estén muertos.
Ángel Ws, el Quinto Ws, comenta haber ido a un taller mecánico con su padre, haber platicado con sus tíos, y ver que ellos le entregaron un libro grande al cual el bautizo como la biblia Ws. El día que el se decidió por ser un Ws, su padre le entrego el libro.
¿Vivos o muertos?… Solo ellos saben.

More: continued here

Leyenda de los Sesenta Ancianos

Publicado por Achi el July 1st, 2010 bajo Uncategorized
 •  No Comments

Cuando el poderoso emperador Moctezuma quiso saber dónde estaban sus antepasados llamó a su primer ministro y le dijo:

-Quiero saber dónde viven los antepasados del antiguo pueblo de Anahuac. ¿Dónde estará Quetzalcóatl, dónde la madre de Huítzilopochtli, dónde los fundadores de la gran Tenochtitlán?

-Señor –dijo el primer ministro–, lo que pides es imposible, esos santos varones y la madre de Huitzilopochtli viven en la lejana Tula, en la ciudad maravillosa, y absolutamente nadie puede llegar allí; el camino está cerrado y rodeado de bestias espantosas, océanos sin fondo y terribles peligros. Sólo por medio de poderes extraordinarios podríamos saber algo sobre nuestros antepasados.

Entonces, decidió consultar al antiguo historiador del Imperio y, según cuenta la leyenda se fue al pasado y se encontró cara a cara con un viejo inmortal a quien le preguntó:

-Dime buen anciano, ¿dónde viven hoy Quetzalcóatl, la madre de Huitzilopochtli y todos los santos varones de los antiguos tiempos?

-Poderoso emperador, ellos viven en la lejana Tula -le respondió el anciano. -Quisiera llegar allá –dijo del gran emperador.

-El camino está cerrado, no es posible; sólo introduciendo el cuerpo por medio de poderes extraordinarios dentro de la cuarta vertical podríais llegar a ese lugar.

Así, el anciano historiador le comprobó a Moctezuma que lo que le había dicho el primer ministro era verdad y regresó al palacio.

Días después, convocó al pueblo y a los sesenta ancianos, y les dijo:

-Quiero saber dónde viven los Dioses de Anahuac, quiero saber algo sobre Quetzalcóatl, sobre la madre de Huitzilopochtli y sobre todos esos santos y heroicos varones fundadores de la gran Tenochtitlán. Ustedes, ancianos, tienen la sabiduría que se necesita, les encomiendo esa labor y que lleven estos presentes para la tierra sagrada de la lejana Tula -y entregándoles los presentes, continuó-. Márchense.

Dice la leyenda que los sesenta se prepararon con mucho ayuno y abstinencia, impregnaron sus cuerpos con hierbas, y luego, haciendo sus mágicos círculos y usando sus poderes, metieron su cuerpo físico dentro de la cuarta vertical.

Viajaron por la dimensión desconocida hasta la lejana Tula. Al llegar ahí, preguntaron al anciano por los heroicos fundadores, y éste los condujo hasta el lugar donde estaba viviendo Quetzalcóatl y todo su séquito de heroicos y nobles varones mexicanos. Cuando marchaban hacia las casas de los legendarios señores, los pies de los sesenta se hundían en la arena y se les hacía difícil caminar.

-¿Qué pasa? -preguntó el anciano a los sesenta-o ¿Por qué no pueden caminar? ¿Qué es lo que comen ustedes? ¿Qué es lo que beben?

Los sesenta respondieron:

-Señor, nosotros bebemos mucho pulque y nos embriagamos, comemos carnes de caza y también fornicamos.

-Es por eso, ilustres varones -dijo él anciano-, que se les dificulta caminar en este lugar, vuestros presentes no son necesario para nosotros, porque vivimos una vida modesta, dormimos en el duro yermo y no necesitamos lujo.

En ese momento, una anciana salió al encuentro de los sesenta. Llevaba la cara tiznada con carbón, sucia y su vestido estaba todo rasgado. Era la madre de Huitzilopochtli, la deidad fundadora de la gran Tenochtitlán, era la divina madre triste porque su hijo había caído por la fornicación.

-Estoy triste -dijo ella-y así lo estaré hasta que mi hijo regrese, es decir, hasta que se eleve, se regenere, hasta que suba del lodo de la Tierra. Ustedes, si continúan así como van -dijo la madre de Huitzilopochtli-, pronto serán conquistados por hombres blancos y barbudos que vendrán del otro lado del mar y los destruirán -refiriéndose a los conquistadores de España.

Los sesenta conversaron con Quetzalcóatl y recibieron distintas enseñanzas. Después, la madre de Huitzilopochtli les entregó un braguero (símbolo de castidad) para que ellos, a su vez, se lo entregaran al poderoso Moctezuma, y los despidió haciéndoles llevar tan duro mensaje al emperador.

Regresaron los sesenta por entre la cuarta vertical, aunque algunos de ellos murieron durante el trayecto; pero quienes lograron volver a la gran Tenochtitlán, entregaron el mensaje al poderoso emperador. Entonces, él y su primer ministro, llenos de dolor, hablaron al pueblo para que dejaran la embriaguez del pulque y para que entraran por el camino de la regeneración. Pero todo fue inútil, ya la poderosa civilización solar que alguna vez había resplandecido en la gran Tenochtitlán y en otras ciudades cercanas había entrado en el proceso de decadencia.

More: continued here

Leyenda sobre Tezcatlipoca

Publicado por Achi el June 2nd, 2010 bajo Uncategorized
 •  No Comments

Cuenta la leyenda que Tezcatlipoca vagaba por las noches bajo la forma de un gigante, envuelto en un velo y llevando su cabeza en la mano. Los miedosos morían al verlo, pero los valientes lo agarraban y le decían que no lo soltarían hasta la mañana. El gigante suplicaba que lo soltaran. Si el hombre conseguía retener al monstruo hasta el amanecer, éste le ofrecía riquezas y poderes para que lo dejara partir. Entonces el hombre recibía cuatro espinas, le arrancaba el corazón y se lo llevaba a su casa. Pero al desdoblar la tela en que lo había metido sólo encontraba plumas blancas o una espina o ceniza o harapos.

 

Tezcatlipoca era el gran enemigo de Quetzalcóatl, cuyo mito evoca una gran lucha. Tezcatlipoca sólo deseaba la destrucción de los toltecas de Tula, es decir, de aquellos que veneraban Quetzalcóatl antes de llegar a ser, luego de la caída de los toltecas, una de las principales divinidades aztecas.

 

Un día, los habitantes de Tula vieron entrar en la ciudad a tres brujos, uno de los cuales era Tezcatlipoca bajo la apariencia de un hermoso joven. Éste sedujo a la sobrina de Quetzalcóatl, hija del rey Uemac, y en una gran fiesta bailó y entonó un canto mágico. Pronto fue imitado por un gran número de toltecas, a los que condujo hacia un puente que se hundió por el excesivo su peso, haciendo caer a la mayoría al río, donde fueron convertidos en piedras. Después apareció haciendo bailar en su mano un muñeco.

 

Maravillados los toltecas, se amontonaron tanto para ver el espectáculo prodigioso, que muchos murieron asfixiados. Entonces les dijo que debían matarlo por los males que había ocasionado. Lo mataron, pero enseguida su cuerpo empezó a exhalar un fuerte olor que hacía que muchos toltecas murieran. Después de tantas pérdidas, consiguieron echarlo de la ciudad cuando ya casi la había arruinado.

More: continued here

Leyenda de la Venus Mexicana, Tlazolteotl

Publicado por Achi el May 12th, 2010 bajo Uncategorized
 •  No Comments

Un hombre llamado Jappán quería llegar a ser el favorito de los dioses; abandono a su familia y todos sus bienes, y comenzó su vida de ermitaño en el desierto. Una vez allí, permaneció día y noche entregado a la devoción.

Los dioses quisieron poner a prueba su virtud y ordenaron al demonio Yaotl –el enemigo- que lo tentara y lo catigara si se rendía. Yaotl le ofreció las criaturas mas hermosas para hacerlo bajar de la alta roca donde se había instalado, pero todo fue en vano. La diosa Tlazolteaotl, interesada en aquel juego, se presento ante Jappán, que al ver su hermosura quedo turbado, y le dijo:

-Hermano Jappán, maravillada de tu virtud y conmovida por tus sufrimientos, quiero reconfortarte. ¿Como puedo llegar hasta ti para hablarte mas cómodamente?

El ermitaño, sin darse cuenta de la trampa que le tendía, bajo de su roca y ayudo a la diosa a subir a ella. Al hacerlo, la virtud de Jappán cayó y enseguida llego Yaotl –y a pesar de todas sus suplicas- le corto la cabeza.

Los dioses lo transformaron en escorpión y avergonzado se escondió bajo la piedra. Luego Yaotl fue a buscar a la mujer de Jappán, Tlahuizin –la inflamada- y la llevo junto a la piedra donde estaba escondido su marido, le contó lo que había pasado y también le corto la cabeza.

Uniéndose a su marido bajo la roca, dieron nacimiento a escorpiones de diferentes colores. Los dioses consideraron que Yaotl se había excedido en su misión y lo transformaron en saltamontes.

More: continued here

Leyenda del Conde de Marfil

Publicado por Achi el January 4th, 2010 bajo Uncategorized
 •  No Comments

Cuenta la Leyenda que a mediados del Siglo XVI, en una casa del poblado de Marfil, Guanajuato, se hallaba una capilla de oro que formaba parte de la mansión de un hombre millonario, quien atesoraba dentro de ella figuras de metales preciosos que eran la decoración de su lugar sagrado.

Su dueño era Don Jacinto Marfil, personaje fanfarrón de origen andaluz procedente de Málaga, España, que aun sin haber acreditado su título nobiliario se presentaba como Conde.

Bajo esa capilla había unos largos túneles que comunicaban con una gran y productiva mina, propiedad de Don Pedro Marfil de Lagos, tío del Conde Jacinto. Este último mantenía en secreto dicho pasaje subterráneo, pues por las noches robaba oro de la mina de su tío, con lo que iba acrecentando con rapidez su fortuna.

En los límites de la capilla, a la entrada del camino clandestino, se elevaban dos enormes jacarandas como si fueran guardianes protectores del tesoro. Se dice que una noche de fin de año, en la mina de Don Pedro se produjo una gran explosión, la ola expansiva impactó en los cimientos de la capilla que se desplomó al tiempo que era prácticamente devorada por los corredores situados debajo de ella. Sólo quedaron de pie tres arcos de piedra que daban acceso al camino que fue obstruido por los escombros.

El Conde de Marfil desesperado, escarbó con sus uñas para tratar de sacar el oro y las valiosas estatuillas, pero sólo encontró la cabeza de un ángel que tenía en el altar para proteger su fortuna. Ante la imposibilidad de recuperar su tesoro enloqueció y se arrojó de cabeza al pozo que se encontraba frente a las ruinas de la capilla. Días después su cadáver emergió. Quienes lo encontraron se estremecieron pues el cuerpo de quien había sido un hombre de gran estatura, estaba reducido al tamaño de un feto, fenómeno que se atribuyó al agua contaminada por lo minerales de la tierra.

El pueblo fue conocido como Real del Marfil, en reconocimiento a Don Pedro, pero en realidad lo que permaneció en la memoria de los lugareños fue lo ocurrido al Conde Jacinto, pues durante varios años dio mucho de qué hablar, ya que el terreno donde se encontraba la capilla quedó embrujado: quienes permanecían sobre él, aunque fuera por minutos, enloquecían. Años más tarde, para acabar con esa maldición, los clérigos del curato del poblado bendijeron el lugar y colocaron en él una figura de piedra del patrono del pueblo, el apóstol Santiago, pero no fue suficiente para acabar con el maleficio.

El hechizo desapareció hasta que por el consejo de una vecina devota se ubicó en el predio encantado, la imagen de un reverendo desconocido llamado San Espiridión, a quien se le rezó, pues decían que concedía casi todo lo que se le solicitaba, siempre y cuando la petición fuera implorada con insolencias que rimaran. A partir de entonces sólo pierde la razón, quien visita el lugar y no saluda con groserías al santo milagroso.

Real del Marfil llegó a convertirse en núcleo de riqueza y esparcimiento, vivió en el despilfarro y los excesos por mucho tiempo, sin embargo, llegó el momento en que sufrió calamidades y las minas de su alrededor se clausuraron y entonces se transformó en un genuino pueblo fantasma.

Cuatro siglos después de aquéllos espeluznantes sucesos, cuando nadie tenía conocimiento de ellos, se removió la tierra en lo que fue la capilla y se descubrió la cabeza del ángel y el pequeño cráneo, aún con la dentadura completa de Don Jacinto.

Hay quienes afirman que en el invierno, durante las noches de luna llena, se escucha en la casa y sus alrededores un lamento tenebroso, pues dicen que todavía sufre al saber enterrado su tesoro…el ilustrísimo Don Jacinto, Conde de Marfil.

Cierto o falso, nadie la sabe, lo interesante es que Marfil con sus ex haciendas, casonas y rincones llenos de misterio es un lugar propicio para las leyendas, que como esta rescatan parte de su historia y de sus personajes.

Carlos Tena Tamayo

More: continued here

Leyendas Mexicanas

Publicado por Achi el August 31st, 2009 bajo Uncategorized
 •  No Comments

Leyendas Mexicanas

More: continued here

El hombre lobo

Publicado por Achi el August 20th, 2009 bajo Uncategorized
 •  No Comments

Leyenda de terror narra la vida de un jóven mordido por un lobo en su visita al pueblo de su abuelo. Ocurrido en Zamora, España.

Todo comenzó en el invierno de 1993. Yo tenía 24 años y era una persona normal, joven y alegre. Había viajado solo al pueblo de mis padres en Zamora para asistir al entierro de una tia de mi padre que había fallecido a los 84 años de edad.
Llegué cuando todo había terminado. Pedi disculpas a mi abuelo por no poder haber llegado antes, pero es que todo había sido tan precipitado. Las campanas tocaron a muerte, y un escalofrio recorrió mi cuerpo.
 
Comenzaba a anochecer y el frio se notaba cada vez más; además había empezado a nevar. El pueblo parecía ser un pueblo fantasma.
Me dirigia a casa de mi abuelo que está alejada de las demas casas, y entonces lo escuché nitidamente.
Era un aullido, un tremendo aullido de lobo. Sentí un aliento fetido a mis espaldas; me di la vuelta y entonces lo vi; era un tremendo lobo negro. Sus ojos tenian un brillo asesino y sus fauces abiertas buscaron mi cuello.
En un instante se abalanzó sobre mi y me tiró al suelo. No podía zafarme, tenía mucha más fuerza que yo. Sentí el primer mordisco y después escuché un disparo.
Cuando desperté me encontraba en casa de mi abuelo. El había sido el autor del disparo. Pregunté por el lobo; y mi abuelo me lo enseñó. Alli estaba, muerto. Era un ejemplar tremendo, quizas su peso llegara a los 70 kilos.
Me toqué el cuello; me dolía la herida que me había producido la terrible alimaña.
 
Mi abuelo me trajo la cena y al poco rato me fui a la cama y me quedé profundamente dormido. Soñé con el tremendo lobo, me miraba, sus ojos eran claros y me sentí relajado.
Me desperté no se a que hora de la madrugada. Me seguía doliendo la herida del cuello. Me acerque a un espejo para mirarme y entonces mi sangre se heló en las venas.
 
Me toqué las orejas y me dí cuenta que eran puntiagudas; mis ojos ya no eran azules, sino marrones y oblicuos, mi nariz era un largo y tremendo hocico, y mis manos….
¡Dios, mis manos no eran manos, se habían convertido en unas horribles garras, garras de lobo… Y mi cuerpo estaba lleno de un pelo duro y negro…
 
¡Me había convertido en pocas horas en un hombre-lobo… Era una locura; una tremenda locura, pero asi era; y ahora sentía unas ganas tremendas de comer ¡carne fresca!.
Escuché un ruido en la otra habitación; era mi abuelo que estaba roncando, me acerqué a su cama, lo agarré por la cabeza y le mordí en el cuello; la sangre empezó a salir a borbotones y yo comía su carne con tremendo apetito.
Después de esto, me acerqué a la ventana y miré la luna ¡Estaba llena y me miraba! Un aullido lastimero salió de mi garganta.
 
Era la primera muerte de las muchas que tendría que llevar a cabo al haberme convertido en un monstruo sediento de sangre y carne humana.
 
Me desperté con un dolor de cabeza increible y un sabor agridulce en la boca. Me toqué con los dedos la comisura de los labios y noté que tenía algo que parecía reseco; entonces me dí cuenta de lo que era. ¡Sangre!…
Miré a mi alrededor y ví que estaba totalmente desnudo al lado de mi pijama que estaba tirado en el suelo y totalmente destrozado.
 
¿Qué extraños sucesos habían ocurrido la noche anterior?…
Fui a la habitación de mi abuelo. Lo que vieron mis ojos parecía una pesadilla. Alli estaba el viejo o lo que quedaba de él; toda la habitación estaba ensangrentada. ¿Quién había hecho aquella atrocidad?. La respuesta no quería aceptarla mi cerebro.
 
Han pasado ya dos meses desde aquellos terribles acontecimientos y cada plenilunio se repite el mismo ritual. ¡Debo salir a buscar carne humana. He leido bastante en este tiempo sobre la licantropia, esa tremenda enfermedad que me ha convertido en una bestia asesina; en todos los libros dice lo mismo:
"Al hombre-lobo debe matarlo alguien que lo ame y sienta mucho cariño por él; y debe hacerlo disparandole al corazón una bala de plata o en su defecto un cuchillo plateado"…
 
Dire también que en este tiempo he conocido a una muchacha; yo siento verdadera pasión por ella y me parece que ella también siente lo mismo por mi. ¡Dios mio!, cada vez que hay luna llena debo buscar cualquier pretexto para no verla todo ese tiempo.
 
Es una locura, pero debo decirselo, debo contarle en lo que me he convertido…
Ella lo comprenderá; será esta noche. Tengo preparado ya el puñal…
Esta carta se encontró al lado del cadaver de un joven con un puñal de plata clavado en el corazón.
Junto a él una joven que confesó haber sido la persona que lo había matado. El motivo….
"Dijo que aquella noche él se había convertido en un hombre-lobo"
 

Por Antonio Jesús Estrada Arroyo y Alberto Peláez Arroyo

More: continued here

La silla mecedora

Publicado por Achi el August 15th, 2009 bajo Uncategorized
 •  No Comments

Leyenda de terror acerca de dos estudiantes que se encuentran en la calle una vieja y abandonada silla mecedora.

"Yo vivo en una residencia de estudiantes y las habitaciones no es que tengan muchos muebles: dos camas, dos armarios y una mesa con dos sillas. Como podreis comprobar no vivo solo; comparto mi habitación con mi amigo Sergio. Pues debido a esa escasez de muebles y de la amplitud de la habitacion, un día que volvíamos de la biblioteca, vimos en un contenedor una mecedora vieja que estaba chulisima y la pillamos. Estuvimos meciéndonos en la calle y decidimos subirla a la habitacion. No fue nada facil hacerlo y sortear al bedel, que un tio tope brasas. Pero con mucho arte lo conseguimos y dejamos la mecedora en una esquina de la habitacion y fue acumulando ropa encima de ella.

Pero una semana después, una noche que estaba estudiando, me parecio ver que la mecedora se movia, era imposible, al principio pense que seria una corriente de aire o algo, y me levante a cerrar las ventanas, pero las ventanas ya estaban cerradas. Pense: 'seran imaginaciones mias', y me volvi a sentar en la mesa, pero por el rabillo del ojo no podia dejar de mirar la mecedora. Cuando me olvide del incidente, oi un ruido y me gire. Las cazadoras que estaban en el respaldo de la mecedora habian caido al suelo. Me levanté a recogerlas y vi, esta vez muy claramente, que la mecedora se movía, y no era por la inercia de haberse caído las chupas. Se movía muy despacio, como si alguien se estuviese meciendo. Bajé corriendo a la sala de TV a avisar a Sergio. Subio conmigo mientras repetía que serían cosas mias, y cuando abrimos la puerta vimos la mecedora tirada en el suelo, de lado, y todas las ropas desperdigadas por la habitacion. Sergio dijo que vale, que muy buena la broma pero que no se creia nada. Levante la mecedora y volvio a poner la ropa encima. Y nos fuimos a la cama. Yo no podía quitar ojo a la mecedora pero finalmente me dormí.

De pronto me desperto un ruido, como un roce de algo con algo, y encendi la luz, Sergio se desperto. 'Tío apaga la luz', dijo.' ¿No oyes un ruido?', le dije nervioso. 'No, solo te oigo a ti dando la brasa', grito. Finalmente escucho el ruido. Era como un roce. Buscamos de donde venia y vimos el llavero metalico que colgaba de la llave de la cerradura balanceandose y pegando con la puerta de madera. Estabamos cagados de miedo mirandolo y de pronto empezo a dar vueltas como loco, en círculo, como cuando das vueltas a una cadena alrededor de un dedo, pero lo hacia solo y alrededor de la llave que estaba encajada en la cerradura. Sergio se cabreo. Que ya valia, que muy buena la bromita; y yo: 'tio, que no soy yo'. Y de repente empezo a cerrarse con dos vueltas la cerradura. Clack, clack. Clack, clack… Sergio dijo 'Vale, ya se, estan cerrando con otra llave por fuera', y se giro como diciendo 'aqui ya esta todo arreglado', pero me empujo para que me girase. La mecedora estaba moviendose suavemente.
Estabamos que se nos salía el corazon por la boca. El ruido de la llave paro y el llavero se dejo de mover, pero la mecedora se empezo a agitar de forma violenta…, mas y mas, mas y mas…, hasta que se volcó.

Sergio abrio la puerta y salimos al pasillo. Decidimos no contarlo. Despues de un rato deambulando por ahi volvimos a la habitacion, cogimos la mecedora y la bajamos al patio.

Al dia siguiente el bedel pregunto en el comedor que quien había metido una mecedora en el patio, que ya estaba harto de chorradas y que el proximo que armase alguna se la iba a ganar. Cuando despues de desayunar nos ibamos para clase vimos al dire de la resi ojeando la mecedora. No sé si la habra cogido."

Por Antonio Jesús Estrada Arroyo y Alberto Peláez Arroyo

More: continued here

Terror en el bosque

Publicado por Achi el August 9th, 2009 bajo Uncategorized
 •  No Comments

Leyenda de terror que tiene como protagonista a una mujer que vive extraños fenomenos luego de perderse en un bosque.

"Recuerdo la primera vez que pisé este bosque. Pasábamos el verano en una casa en plena naturaleza. Era un pequeño pueblo alejado de todo y de todos. Recuerdo que una vez me enfadé con mi madre y salí de casa a despejarme con el frío aire de la noche.

Empecé a andar sumida en mis pensamientos y de repente me encontré rodeada de árboles y demás arbustos.

Miré hacia todas direcciones pero era todo igual. El suelo era pedregoso pero cubierto de verdín. No había ningún tipo de rastro del hombre. Ni arbustos aplastados, ni marcas de huellas en el suelo. Estaba claro que hacía tiempo que nadie pasaba por allí.

Debería haberme envuelto el pánico, pues me había perdido en un bosque, literalmente dicho. Pero, en cambio, me sentí arropada por esos árboles. Sus troncos eran gruesos y de formas retorcidas. El aire formaba un silbido especial al chocar contra las largas hojas y la temperatura era idónea. Se veían destellos blancos por todos los sitios pues la luna se filtraba por donde podía entre aquellas enormes ramas. El aire frío contrastaba con la caliente temperatura y eso daba una sensación satisfactoria, como si estuviera drogada por algo que no sabía que era. El silencio era sepulcral, no se oía nada excepto el suave silbido del aire.

Empecé a andar y deseé quedarme allí de por vida. No pensaba en nada, simplemente andaba, disfrutando cada partícula de esa maravilla. Entonces me invadió el sueño y me tumbé en el suelo. Aunque había piedras me pareció el más confortable del mundo. Cerré los ojos y entre el aroma de fresca hierba me dormí.
Al día siguiente, me desperté en mi cama. Pensé que todo había sido un sueño, pues había sido demasiado surrealista para que hubiera pasado en la realidad.

El sol brillaba en el pueblo, de modo que me decidí a dar un paseo con una mínima esperanza de poder encontrar el lugar de mis sueños. Empecé a andar como el día anterior y lo encontré. No había sido un sueño.

Paseé, esta vez con el sol filtrándose entre las ramas y dando un toque dorado que idealizaba más el lugar. Me senté en el suelo y me quedé inmóvil. No hice nada, sólo respiré el fresco aire y observé. Observé cuidadosamente durante largo rato. Para mí el tiempo se detuvo en ese momento. Tenía la misma sensación que el día anterior, como si estuviera flotando. Pasaron las horas y sin quererlo se hizo de noche. Volví a casa sin saber como.

Cada día de los siguientes iba a ese bosque. Me quedaba observándolo, paseando sus hermosos caminos y saboreando su olor especial. Tantas horas pasé allí hasta que me absorbió por completo. A cualquier hora deseaba estar allí. Tanto lo deseaba que me desconcentraba y no prestaba atención a mis padres. No podía vivir sin ese bosque. Sentía que me faltaba el aire si no iba allí. Así que una noche me escapé y volví.

Entonces me senté en el suelo como siempre y empecé mi meditación diaria. Pero ese día no iba a ser como los demás. De repente todo se volvió diferente. Lo primero que sentí fue la temperatura. Ese aire cálido que antes flotaba se convirtió en uno gélido que me dio escalofríos por todo el cuerpo. El olor ya no era de hierba fresca si no de algo repugnante, como podrido. Me levanté y observé intentando averiguar que le pasaba a mi bosque. Pero una sensación de terror me envolvió, ya que no me pareció seguro sino todo lo contrario.

Me entraron ganas de salir de allí, así que empecé a andar a paso ligero hacia la salida. Pero después de andar un largo rato, volví al mismo lugar. Me entró el pánico, pues mis ganas de dejar ese bosque aumentaron, de modo que empecé a correr.

De repente algo me cogió del tobillo y me caí. Mientras mi labio sangraba me levanté dispuesta a correr todo lo que podía. Y así lo hice. Mientras corría, el silbido del aire se convirtió en aullido, los troncos de retorcidas formas parecía que me observaban con cruel aspecto y cada vez me costaba más correr. Y llegué al mismo sitio. El agotamiento se unió a mi desesperación e hice un último esfuerzo. Corrí lo más que pude hacia otras direcciones mientras el bosque me gritaba en los oídos y el aire frío me helaba los huesos. De repente, las piernas se me paralizaron y con un gemido caí.

Levanté la vista con mi labio sangrante y observé que enfrente de mí se erguía un gran árbol idéntico a sus compañeros. Me quedé mirándolo y no se como, en ese momento supe que nunca saldría de ese bosque. Un imán muy fuerte me atraía hacía ese árbol y en un momento sus formas retorcidas de empezaron a mover con un ruido ensordecedor, abriéndose como una flor en primavera. Esa fuerza me atraía más y más hasta que me encontré dentro del árbol. Sus formas entonces se empezaron a cerrar hasta que todo fue oscuridad. Estaba dentro del árbol. Se hizo el silencio.

Mis lágrimas recorrían mi rostro mientras yo golpeaba en todos los sitios son todas mis fuerzas. Hasta que un dolor indescriptible se apoderó de mi cuerpo. Me paré sobresaltada. Empecé a sangrar más de mi labio. Me dolía todo. Entonces grité y salpiqué sangre que salió de mi garganta. No sabía que me pasaba. Mis lágrimas se habían tornado rojas y mi nariz sangraba a borbotones. Me ahogaba. De repente me quedé inmóvil.

Ahora podía ver dentro de mi tronco de árbol tras una cortina púrpura que ocultaba mis ojos. Sabía que ese iba a ser mi hogar para siempre. Sigo aquí. Mi antigua personalidad no se ha muerto del todo. Aunque forme parte de este bosque y sea su máxima aliada, aun tengo recuerdos de mi vida anterior. Mis padres, el pueblo y mis agradables visitas a este bosque antes de que me mostrara su verdadera cara. No sé como, puedo observar el resto del bosque por si viene alguien que pueda acompañarnos. Le engañaremos hasta que sea demasiado tarde.

Le atraparemos como me atrapó a mí. Y así viviré hasta que a este árbol se le acabe la vida y con la suya la mía también."

Por Antonio Jesús Estrada Arroyo y Alberto Peláez Arroyo

More: continued here

El bosque de los suicidios

Publicado por Achi el August 5th, 2009 bajo Uncategorized
 •  No Comments

Leyenda de terror acerca de un conductor que encuentra a una pareja pidiendo ayuda cerca de un bosque conocido por ser el lugar de numerosos suicidios.

Una noche un hombre iba atravesando por un bosque, donde había ocurrido muchos casos de suicidio. El bosque era tan enorme que apenas se encontraban los restos. El hombre iba en coche, y con un poco de miedo, ya que conocía la fama que tenía ese bosque.

"Dios mío, no me extraña que vengan aquí a suicidarse, esto está más perdido que… eh, ¿qué es eso?"

Notó que había algo en la carretera y cuando estaba ya cerca vio que era una pareja tendida en el suelo. La chica no se movía pero el chico estaba haciendo señal pidiendo ayuda.

El hombre se bajó del coche y le preguntó: "¿Qué os ocurre, en un sitio como aquí?"

"…Vinimos a suicidarnos… Nosotros queríamos casarnos, pero nuestros padres no nos permitieron por eso vinimos aquí, pero estoy arrepentido, por favor llévanos a algún hospital…"

El hombre llevó al coche a la chica que no se movía y le ayudó al chico a subir. Corrió todo lo que podía hasta llegar a un hospital más cercano mientras oía la voz del chico…"¿Está lejos el hospital?…Por favor dese prisa…"

El coche llegó al hospital. "¡¡Socorro, por favor, hay dos que están muy grave!!" El hombre explicó todo lo que había pasado mientras sacaban a los dos de su coche. Parecía que el chico había perdido el conocimiento.

El hombre tuvo que esperar un buen rato hasta que salió el médico que examinaba a los dos. "Doctor, ¿cómo están? ¿Se salvará la vida?"

"Siéntese… Vamos a ver, según lo que explicó los encontró en el bosque, ¿verdad?" "Sí" "¿Hace cuánto tiempo?"

"Hará.. como una hora o un poco más…" "Y dice que habló con el chico." "Sí, la chica no estaba consciente pero el chico me explicó lo que pasó y todo el camino me estaba diciendo que corriera, que me diera prisa."

"Es que… es muy extraño… Los he examinado y los dos están muertos por lo menos desde hace 5 horas…"

Por Antonio Jesús Estrada Arroyo y Alberto Peláez Arroyo

More: continued here